Cuando imaginas las fotos de tu boda, probablemente piensas en los grandes momentos: la ceremonia, el beso, la celebración. Pero con el tiempo, descubrirás que los recuerdos más valiosos suelen ser otros.
Los que no planeaste.
Los pequeños instantes que pasan rápido
Tal vez no recuerdes con claridad:
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Cómo respiraste antes de entrar.
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La forma en que alguien te miró sin decir nada.
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Ese gesto cómplice en medio del ruido.
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El silencio justo antes de que todo empezara.
Son momentos breves, casi invisibles, pero llenos de emoción.
Por qué esas fotos importan tanto
Porque ahí está la verdad del día.
Porque te devuelven la sensación, no solo la imagen.
Porque con los años, son las que más te hacen volver.
Una boda no es solo una sucesión de eventos. Es una experiencia emocional, y merece ser recordada así.

